miércoles, febrero 28, 2007

Como si no importara


Tener un perro, amigazo. Eso es lo que quiero. Un gomero que crezca bien grande, porque sino no es gracia. ¿Y la casa? Un cartel de ADT puesto orgullosamente en la reja, restaurada recién por estas mismas manos, amigazo, qué más. Todo tranqui. Todo cool. Todo tener, al fin y al cabo. ¿No crees?

El colorado que está al frente habla como si la lengua no se le enredara, como si los siete vodkas hubieran sido un par de cafés. Como si no importara. Total, desde la tercera ronda, él es el que invita. Yo lo miro, le sonrío, le digo sí de vez en cuando. Habla, colorado, habla. Nada del otro mundo, todo lo contrario: todo de este mundo. Bien.

Como no importa, eso es lo que debería tener, pienso. De vez en cuando. Y ser. Para que después venga como corresponde la descendencia.

Sí, colorado. Porque como no importa, como estos siete vodkas son maravillas acompañadas de un par de cigarros, los perros, los gomeros, los malditos carteles avejentados, no superan la ilusión de este trago, amigazo.

bar rojo
vodka, $2.700.-